A VECES

mayo 15, 2013

EntreCantos – Costa Rica

Panfredo y el 666

mayo 15, 2013

666 666-1

PANFREDO Y EL INICIO

enero 2, 2008

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EL INICIO


Este es el inicio de la historia de la peregrinación del profeta Panfredo por el Árbol de la Vida, desde su recuerdo primario hasta su parida secular.

“…Hace 156 mil millones de años, más un segundo”

Justo un instante antes de la Insigne Explosión, Panfredo se acercaba al paraje preciso del recurrente medio del Aliento del Dragón y cerca del “Elemental”, recordó lo que aprendió de aquel Mundo por venir, recordó que éste se manifestará siempre y en toda su heterogeneidad, gracias solo a tres instrucciones precisas, a las que nombró como el IAO.

Tres códigos elementales y primordiales que gobernarán al Todo y también a la Nada.

Viendo el descomunal principio del Mundo, antes del antes, comprendió que esa trisomía o tripleta estructural manifestada, se permutará irremediablemente en tres instrucciones básicas que, igualmente, desde siempre han estado siempre allí, en todo lugar, así, completas y preparadas, aguardando solemnemente su inexorable detonación, este sería el inicio virtual de la Ley de la Expansión, ejecutada mediante la Diseminación, manifestación aparentemente ingenua pero profundamente esencial.

Panfredo comprendió que ésta instrucción trial, – la que denomina como: IAO/ThVRH/-26 , – se expresará como n22, n a la veintidosava vez, además entendió, que al existir instrucciones estructurales inefables, también existirá algo o alguien que las domine o utilice, y será gracias al segundo código, al G-33, a la conquista mitocondrial “de los unos encima de los otros”, contra los coetáneos, contra el prójimo, contra toda especie, así es como serán justificadas, esta relación se debe a la Ley de la expansión y diseminación

Esto determinará, que el guarismo de todo nuestro futuro, del todo en cierne, esté ya declarado, decidido, desde siempre, sin inicio y sin final, sin conocimiento aparente, sin sentido aparente, sin embargo, definirá una intencionabilidad, una concepción previa, una estructura metafísica que precisará Panfredo como: la secuencia VPCI-12, la voluntad del programa consustancial del impulso cuasi eterno; instrucción elemental del Programa total y este es el llamado Proyecto ALHIM.

Panfredo develará, en su peregrinación natural hacia las eras, hacia la metempsicosis permanente, los códigos revelados a través de su senda, por los entes del siempre: por el Dualismo, la complementariedad y la singularidad, o sea, por el ABC del proyecto.

Estos tres códigos se manifiestan en la secuencia 231, definiendo la primera Ley Cíclica y la de Excepción.

LAS PRIMERAS LLAVES

En el inicio, – el que será bípedo, – desnudó lo elemental , descubrió la primera llave, la singularidad, la A , el Aleph, אלף, podía dividir al Todo o sea al Uno, primero en dos, luego y como genialidad en tres, ya que y para ello, debería primero volver al todo, seguidamente dividirlo en tres, descubriendo en su recorrido al uno dividido entre sí mismo y su mitad, así comprendería el concepto del ciclo, de la unidad y de la media, así se modelaría al mundo, al zodiaco y al genoma, al 1, al 3, al 12 y al 36 , todos respecto al centro medio universal, el cual será irremisiblemente el 6, el dispositivo de la simetría estructural y del centro sincrónico relativo al Adam Panfredo, al que será el elegido por la luz autocontenida en su mismo socavón primordial.

Descubre que la primera llave es lo dual, ya que el dispositivo de espejo es virtualmente primaria al Proyecto, se manifiesta como el sistema binario, 1110 0111, el sí y el no, dispositivo instructivo elemental para la diseminación.

Este dispositivo se expresa en la excepción primaria; el guarismo del 231, el cual se divide en dos espejos; el 1110 y el 0111, permutándose bajo el sistema decimal en el 14 y en el 7, de los cuales resulta el 21, el número de la existencia, AHIH, Yo Soy, además se reducen, en un tercer nivel, en el 5 más 7, en el 12 y de éste es reducido al 3, a la eterna trinidad.

De esta forma se sintetiza el tres, el cual es puntual o linealmente el 111, el Aleph, la triada de triadas.

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EN EL ALEPH

En el principio, el flagelado Panfredo era en el código del Buey, representando la imposibilidad de reproducción y evolución, afirmando la unidad virtual en el sacrificio como elemento primitivo de redención, era la locura del Proyecto, era el nacimiento del Uno. Este Uno será permutado por la Matriz en el Pentagramaton elemental o Macroprosopus, en su manifestación inicial; el código 3A-I38

Es el origen del Sacrificio Ritual del antropométrico y morfo, ritual de la mutilación como iniciación. como la develación de la Corona.

La segunda llave descifrada, era la sexta, la V, la Vau, VV, וו, la del iniciado y la de sí mismo, la Sequedadcita Cifra o protocolo palíndromo del Genoma V, entendiendo este formulismo como el ámbito del conjunto de instrucciones singulares resumida en una secuencia específica; SH, 65, para constituir un organismo cualquiera; una especie. Es el dispositivo formativo del mensaje informativo, equivaliéndose al módulo de repetición XX, su signo masónico :

El genoma cósmico o universal, el masónico G-33, se refleja en toda criatura, este contiene el patrón sistémico, fiel y analógico de todo el sistema. Toda estructura elemental y toda actividad posible poseen un diseño y éste se totaliza como el Atrio Central y Medular, el AChM/VI, o trono de Salomón, constitución existencial.

Como es arriba, así es abajo.

Así como el núcleo de cada célula humana contiene 23 pares de cromosomas, los que a su vez comprenden 100.000 genes formados por 3 billones de pares de bases, el genoma Universal, contendrá las 22 instrucciones, más la fijación sexual del andrógino, secuencias nucleótidas especificas que hacen posible diferenciar a todo organismo posible y hacerlo único.

Así también, el código fenicio, arameo y semítico, se constituye de 22 signos elementales o arcanos mayores, más la singularidad del observado.

La Vau, la cual es la sexta posición en el protocolo inverso, es el clavo o dispositivo de la unión estructural del Proyecto.

Es la pasión del sacrificado

Este código V se funde con la O, el Oin, el ojo ciclobutivo del Proyecto, además de ser el Diablo tarótico XV, 15, ע, es el ojo del mundo, es semejante al 6 arameo, dos puntas y una cola.

La V o el Hierofante.
La tercera presea develada, era la décima, la llave I, la del Demiurgo y del anacoreta, la del Proyecto Dualista. Era lo secular negativo y lo positivo, la Matriz binaria de funcionamiento universal, era la dicotómica letra de Dios.

Será el Decálogo del Si y del No, y este imán biunívoco constituido de 2 pentagramas binarios e inversos, las variables 0 y 1, de ellos nos resulta; el 26, el Microprosopus, IHVH, el logos, entre KThR y IVD, este es el dispositivo del Macroprosopus

10101 = 21, 01010 = 10, todo 31, 11111, representando las 5 espadas del código gemátrico, las cuales significan el guarismo AL; Dios

– Esta es la historia de lo infinitamente grande que se refleja o sincroniza en lo infinitamente pequeño, en sus reglas y en sus intenciones. Es la historia del código mayor y su develación–

Esta es la historia de esa singularidad. –

DÍA MENOS UNO

En aquel lugar mediático dentro del diafragma del Aliento del Gran Dragón, estaba en estado nagual la Matriz ontológica. La MO , la cual era similar a la estructura triádica del mensaje de las primeras y antiguas llaves develadas, la una y su inversa, luego, la triada y su versa, así, se define el ciclo, la novena y su bóveda.

Las del AVI o signo elemental, 1, 11, 1100, sin embargo el orden en este umbral, era de la secuencia 231, siempre compuesto de tres elementos indivisibles funcionalmente, era la instrucción IAO.

En este nivel primitivo, en este tiempo, reinaba la coherencia y no la locura, ni la excepción.

De la instrucción IAO, se sintetizó; primero, el lugar virtual, el cual era el medio o espacio y a su vez, el tiempo, este era a la diestra de mi observación y a la siniestra de la Luz lejana, de la Segunda Esfera; la del Palacio de la I.

EL CÓDIGO el II

La I es la unidad decimal y su duada, es la simetría además de su inversa, este código devela al mellizo, como primer objetivo a observar, dentro de aquella marmulla existencial.

Este se estructuró como el serafín binario en la forma de Haruth , el mellizo menor y en tercer lugar se sintetizó el objeto u objetivo del proyecto, el Código Matricial en su manifestación, este en el Genio de la Dualidad, – dijo al Concejo de los 24 Ancianos, los cuales eran la Ley y la Teoría, era la Thorá. –

–Ya está atribuido el programa, – continuaba Haruth, – el cual concebía o percibía Panfredo, como un tipo alto, delgado e incoloro.

– Desde antes del antes, – a diferencia del absurdo, el Proyecto posee, ahora, la intencionabilidad requerida.

El proyecto, ya ha sido ajustado, y lo ha sido desde los Duques de Edón.

– De manera clara y coherente, estableció el genio angelical el Primer Hipervínculo de Fondo o lo que denominó el mismo como el Presente Sincrónico Relativo. –

–…. Allí el ser relativo, su torno y su todo, se comulgarán en un acto de armonía, perpetuándose en la presencia sin tiempo y sin espacio, definiendo una instrucción elemental del diseño del Proyecto, de la Matriz, o fenomenología modeladora, más que como una imagen singular cuasi eterna, en su expresión, su reflejo, su semblante biunívoco. El programa era esencialmente el equilibrio de los opuestos mas uno-

La palindromía y el anagrama funcional definirían el presente sincrónico y se dispondría como el Dispositivo Principal de Diseminación y de Expansión.

El Observador, el cual era Panfredo, validó lo dicho por Haruth, en las notas siguientes:

• Las instrucciones funcionales, se ejecutan en apenas 22 arcanos mayores o Dispositivos formativos mitocondriales, además de 3 Códigos Padre o cardinales binarios.

• Todo estímulo o Medida de Manifestación, BIT , posee en nuestra cuarta dimensión, el valor sincrónico de 666 –, un valor sexual principal y primitivo, éste es básicamente el valor de la duada y de su inconsistencia, sean; XX, XY. Este código semitivo hacia el apareamiento, será reflejo preciso, verso, inverso y viceverso de la instrucción emanada por la Matriz Antigua, o sea, la de diseminar y la de expandir. La semejanza será, a la vez, una coherencia solutiva y evolutiva, pero siempre dual, para desembocar irremediable y nuevamente a lo inicial y andrógino y luego a la absoluta fragmentación.

• El primer código de inducción lo define Panfredo como la línea vertical coronada, línea que, constructivamente se manifiesta en su doble ponencia, (2n) expresamente; como el compás masónico. Su valor es 10, y su letra encierra 3 arcanos, su valor total es 20. es la I nombrada.

Sobre este tema escribe uno de los ancianos,- el de la última fila de allá, hacia acá. – Es el solemne “moniéresis” lingüístico inmaculado.

Es el matriculado y es el circuncidado frente a la columna del Todo.

Las de Fenicia y las de Salomón.

Las de Jachin y Boaz

Las de la Afirmación y Confirmación

Las de la línea.

Las duales.

Existe una segunda existencia del primero y ésta es la de inversión del signo, la cual también será parte del tercer código.

• El segundo; el cruce, o punto singular en donde todo fluye y refluye a él, es el Aleph, la A, el ser, 0, 1, 111, y 30.

Es el principio del Pentáculo, del hexagrama y del tetragrama.

• El tercero es el Leviatán, el ojo acusador, la tentación y el error, es el ego y la generación, es la O, el 40, el 70, y el 61…

Ψ

• Todo 90; definiendo la Estrella y el asterisco.

Siguiendo de forma intuitiva de este sendero helicoidal llegué al atrio de la sabiduría a la décima puerta del 121, y rezaba:

Luego ingresé, y al hacerlo los dos binarios de siempre Haruth y Maruth dijeron al unísono:

– Este es el Secreto de la Puerta de la Iniciación.

La duada y el cruce.

Al inicio, el cual nunca fue, la dicotomía de la partícula y su antimateria, neciamente aniquilaban toda posibilidad de Ser, todo, en la medida de la destrucción y del colapso permanente.

De allí la Matriz dijo:

-“Ahora la simetría + n = – n, será (+n =-n)+1, en donde 1 es la singularidad alejada de la simetría primitiva.

– Se subrogará la I, del 10 a su duada, el 20 , su reducción consecuente será, primero el uno, el Aleph, A, el Loco, α, y luego su duada, el 2, B, la Bith, ∞, el Mago. De estos singulares se manifiesta en Assiah, el 10 y el 20

Se perpetuará en éste comando corporativo de tres unidades; como el Padre y en la triada final; A + B, en el 3 o código G, ∆, al cual se le conocerá como el espíritu del Hijo por devenir o Estrella Singular.

Esa gran luz elemental se concretará en el llamado la ira del Proyecto; Miguel, MIKAL , el ángel de la luz y el portador de la espada flamígera, símbolo de destrucción y purificación.

Se conocerá también, como el código de diseminación del proyecto Alhim, cuyo valor será el 333, especificado en la secuencia ChVRVNZVN, 8-6-2-6-5-7-6-5, como raíz analógica de temura xxx en x posición de la Matriz ontológica.

El resultado de la I y la O, será el primero, 10 y 70 = 80, el 80 significa la Torre de Babel, y el postrero de los dispositivos a considerar, 26 o Jehová, será el del cruce, X, la A, el código que instruye a la dualidad a su compresión y síntesis en su punto relativo central, en el Aleph particular א, ésta fenomenología cruzada por 4 fuerzas que comprenden al LION ; a la fuerza, a la luz, a la oscuridad y a la muerte, éste simbolizado en el Aire y en el Mandala, como medio y como ser en su esencia y como el equilibrio de los opuestos.

En las espadas es como la explosión que produce al hijo, al producto y a su causa, al fenómeno de la existencia y el de la destrucción.

El tercer elemento era la O y/o la V, el contenedor, OIN, -El secreto está entre el abismo y la muerte.

El Santo Cáliz o Santo Grial, la amada representada por el movimiento serpentario del ideal, propio de nuestro código del AIN / ANI , analizado en la copa, en la sangre y en el semen procesado, en el medio líquido amniótico recurrente, en el útero y en la concha. El envoltorio que se permutará continuamente.

IAO, estos tres códigos básicos se repiten en toda frecuencia existencial, desde la semilla de la mostaza hasta la lejanía e inmensidad descomunal de la Andrómeda.

PANFREDO Y EL INICIO